LAS FUNDACIONES DOCTRINARIAS – Parte I – por Jorge Sánchez Fuenzalida

La siguiente declaración de principios filosóficos-políticos se desarrollará en dos partes. La primera parte contiene un breve prólogo y las sentencias filosóficas primeras. La segunda parte y final contiene seis proposiciones de las sentencias filosóficas expresadas como perspectivas vitales de existencia de Ser y Estar del Ser Humano en el mundo.

Primera parte

DE LAS FUNDACIONES DOCTRINARIAS

­­­­­­­­­­­­

Prólogo

El punto de partida de una verdadera Revolución del ser y el hacer del Hombre debe partir por un reconocimiento -un volver a los fundamentos perdidos- de alto impacto y profundidad, de manera que nos haga despertar del letargo decadente de nuestro estado cultural actual. En definitiva, proponemos un volver, para crear.

El principal objetivo de este texto filosófico-político es definir fundamentalmente al Ser Humano y sus características reales y primarias -esenciales- que lo hacen ser un Ser trascendente e histórico -inteligente y que hace obras-. Veremos pues, a continuación, una definición general e introductoria, pero basal y primaria, que nos permitirá claramente establecer la raíz filosófica de nuestra Acción Política Revolucionaria, dispuesta ante las masas para restaurar al hombre decadente, ignorante y engañado por vanos y destructivos discursos ideológicos que lo han hecho perderse en un flujo deseoso que niega su propia realidad y naturaleza.

La presente declaración filosófica-política resulta ser, ante todo, un fundamento para la Acción y la restauración de la sociedad de masas. También constituye un eje filosófico por el cual se transformará la sociedad del deseo, a una sociedad de la afirmación; representada por un Hombre que es aprehensivo, volutivo, geocultural, épico -por su ser y estar en la realidad- y Obrero.

Creemos fielmente, por tanto, que la restauración es una labor primera pues no creemos en ninguna imagen falaz de hombre nuevo, ni en un hombre-dios que tenga por misión crear un mundo donde el Ser y el Estar político sean realizados en virtud de la negación de Dios y de la naturaleza humana. Necesitamos pues restaurar lo que ha sido corrompido y desviado para luego revolucionar precisamente a ese Hombre restaurado, en un momento de creación poética y entrelazamiento con el mundo, su mundo y las cosas. Debemos revolucionar para crear un nuevo tipo Humano que funde conscientemente su nueva polis; la Polis donde acontece el más épico existir, donde revela y presenta su esencia de guerra, orden y actitud vital. Restauración y revolución, de este modo, son dos momentos trascedentes de la misma acción consciente de guerra, de voluntad e inteligencia para vencer al imperio del deseo.

Introducción a las sentencias filosóficas

A lo largo de la historia de la filosofía las preguntas más radicales sobre la cuestión de la filosofía -qué es filosofía-, en su esencia, han girado en torno a la objetividad, al ente, a la ontología, a la fenomenología o a la infundamentación. Sin embargo, ninguno de esos temas centrales responde a la pregunta qué es filosofía de manera radical.

Ser radical, en esta tarea titánica, pero a la vez simple -simple porque la respuesta está a la mano-, nos orienta a buscar la respuesta sobre qué es la filosofía en algo que es anterior, superior y ultra trascedente a la propia existencia Humana. Esa condición que envuelve la existencia del mundo, las cosas y del Ser Humano es radical; es la raíz de todas las cosas creadas, es la Identidad de la creación.

Pues entonces, vamos al grano: antes bien, dejemos en claro que lo correcto, cuando se habla en esta instancia real de filosofía, nos estamos refiriendo puramente a una filosofía primera; esta vuelta al fundamento deja en claro que toda idea filosófica, sistemática o no, proviene de una filosofía radical, y que, por otro lado, todas esas filosofías que se alejan por aprobación -abren nuevos caminos- o negación -tras el rechazo de toda filosofía primera-, se constituyen en un orden secundario y así correlativamente. La filosofía primera es, fundamentalmente, la filosofía verdadera. Y esta primacía, no es sino la metafísica. Pero metafísica no entendida como lo rotuló Andrónico de Rodas, sino que Metafísica, siempre debió ser entendida como Transfísica: la Transfísica -lo que está presente siempre transversalmente a la realidad: mundo/cosas/cuerpo/espíritu-, designa la identidad compleja de la creación, a saber, la Realidad. Justamente, es esa realidad la que el mundo actual y su “ciencia” positiva busca negar, queriendo con esa negación, posicionar al hombre como un Ser divino, creador sin límites, y sobre todo, eterno.

La filosofía primera, la Metafísica, busca por lo tanto sanear el tortuoso camino de impiedad que el hombre ha cosechado al amparo de filosofías secundarias y erradas. Busca del mismo modo volver al fundamento: entender que la creación tiene un ocurrir dispuesto por una fuerza primera y eterna, que las cosas tienen una forma de estar presentes en la realidad, y que el Hombre, tiene una naturaleza real y un obrar propositivo. Todo aquello se envuelve en la Identidad de la creación, la Realidad, la metafísica o filosofía primera. Esta filosofía es entonces una filosofía de lo real en cuanto real; a su vez, se define que la intelección no es conciencia -de esa realidad-, sino que es mera actualización de lo real en la inteligencia sentiente. La filosofía primera es, por tanto, una filosofía que da cuenta de la realidad en la creación-producción de las ideas del Hombre; es decir, que da cuenta de la transversalidad de la existencia humana en una realidad constituida por el mundo, las cosas, el hombre y sus creaciones. Todas ellas, intelectivamente son para el Ser Humano, una impresión unitaria de realidad.

La Inteligencia Sentiente, que es la forma de inteligencia más básica y radical, dispone que las cosas reales no son sustancias ni sujetos sustanciales, sino sustantividades o sistemas sustantivos -son de suyos, por sí mismos-. Este cambio de mirada nos orienta hacia una nueva y revolucionaria forma de entender los fenómenos. Por otro lado, y de forma fundamental, es imperativo decir que, apropósito de lo antes dicho, la Inteligencia Sentiente -según Zubiri- establece que el acto primario y formal de la intelección no es el idear o juzgar, sino el tener impresión de las cosas mediante la aprehensión primordial de realidad: un único acto elemental, exclusivo y radical de inteligencia que, por lo que tiene de impresión, es sentiente, y, por lo que tiene de realidad, es intelectivo.

Con todo, es preciso reforzar la condición de entrelazamiento conjugado que existe radicalmente en el orden cósmico y cósico, en virtud del complemento dado -la creación del mundo para el Hombre y sus obras-, donde se ensalza la vida, la existencia humana como forma privilegiada de ser y estar en el Entre. Este punto es trascendental, pues hacer referencia al verbo ser y estar, los cuales tienen por sí mismos, en sus significados, una potencia filosófica revolucionaria, nos circunscribe la existencia del Axis que es el Ser Humano en un entrelazamiento poético y concreto de ser abierto y estar puesto en la Realidad: el Ser abierto al mundo y las cosas define inexpugnablemente una ética natural que tiene el Ser Humano precisamente con esas formas de ser. No solamente su forma de Ser -que es entrelazada- sino cómo las cosas, que son de suyo y por sí mismas se presentan y se enfrentan al Ser del hombre, ya siendo de una manera sustantiva. Ese “siendo” de las cosas, las ve siendo solamente el Ser Humano. Es decir, sin el Ser Humano, no existiría lo que llamamos Ser.

Ahora bien, si el Ser del Hombre se entrelazada con el todo -el cosmos y lo cósico como verdadera unidad de Ser-, la Ética natural o mundante, que acabamos de hacer referencia, tiene que ver con la forma y la manera de Estar puesto en la Realidad de ese Ser. El Estar, define la existencia humana como actualidad presente; el Estar denomina, delimita y define la Realidad propia del Hombre en un determinado momento histórico. En este aspecto, la Realidad, para el Ser Humano es un dinamismo plástico que será concreto cada vez que el Ser Humano defina su Estar-Estado de Ser. Por ejemplo: una forma de Estar del Hombre es la cultura fuerte que se manifiesta en un orden social complejo, dinámico y desarrollado; con expresiones políticas maduras y conscientes, poéticas. De este modo, es correcto definir que No cualquier cultura es Fuerte o determina un Estar robusto y bien definido.

Definitivamente, el Ser y el Estar, en el entrelazamiento existencial que es el Axis, el Ser Humano, se concreta por el hacer, por la acción vital creativa. La existencia, en esta condición radical, no es únicamente un Ser y un Estar, sino también un hacer. Es ese hacer, vivificado y encarnizado, donde se muestra imperativamente la Ética y el cuidado de realización del Ser Humano como Ser que está entrelazado en el mundo y las cosas.

Con esta breve consideración, comencemos con el contenido de las fundaciones doctrinarias.

I

De las consideraciones fundantes

Consideraciones -sentencias- filosóficas primarias

Notas para la lectura:

  • Cuando se hable del “viviente Humano”, se refiere al estado vital biológico y característico del Hombre. No se refiere pues a todo “viviente”, como podría ser el caso de los animales.
  • Cuando se hable del “Entre”, se refiere a la disposición existencial entrelazada, conjugada en la propia existencia del Ser Humano que lo hace ser y estar presente en una realidad donde el mundo, las cosas y el hombre están entrelazados.
  • Cuando se habla del “Ser Axiático”, se refiere a la ontología radical y a la perspectiva existencial del Ser Humano en un mundo-cosas donde él es pura irradiación, abertura al Ser.

Las siguientes consideraciones tienen como objetivo definir un marco conceptual sobre las condiciones elementales de la existencia del Ser Humano: buscamos por tanto definir primariamente lo que es el Ser Humano en el mundo y con las cosas:

  1. El Ser Humano es un ser creado, finito, complemento de lo puesto que está presente en diversidad de realidad ante él. Así mismo pues, por su naturaleza, es un creador
  2. El Ser Humano es una unidad biometafísica trascendente
  3. El Hombre se constituye en el mundo como un Ser Obrero que está abierto al Ser
  4. El Axis en el mundo se realiza constantemente como Obrero: es un Obrero porque es un Ser de obras -hace, realiza, ejecuta, crea, es-. Así mismo también, el Ser de Obras que es el Ser Humano, es un ser de guerra
  5. El Hombre, que siempre es, a su vez también está siempre presente y arraigado a un lugar donde es y habita
  6. El Obrero, que es el viviente Humano, es un cultivador
  7. Como ser viviente, el hombre se halla entre cosas, externas unas, internas otras, que le mantienen en una actividad no sólo constante, sino primaria: el viviente es una actividad constitutiva.
  8. El viviente, así colocado y situado, se halla en un determinado estado.
  9. Las cosas modifican el estado vital y el viviente responde, con lo cual adquiere un nuevo estado.
  10. Puedo conocer una cosa real y no estimarla; recíprocamente, puedo estimar lo que no tiene realidad. El termino objetivo formal de la estimación, sería pues, un valor. Lo real (es) aunque no valga; el valor (vale) aunque no sea.
  11. Toda la objetividad de lo inteligido está en (ser), toda la objetividad de lo estimado está en (valer).
  12. Lo que llamamos estado es un equilibrio dinámico.
  13. En un sentido muy primordial, la intimidad más íntima es la de nuestra propia carne, el habitáculo de nuestro cuerpo en su identidad encarnada. Semejante postura implica y exige reapreciar el cuerpo humano: considerar al organismo como portador absoluto del Ser.
  14. Este carácter del Dasein, oculto en su de-dónde y adónde, pero claramente abierto en sí mismo, es decir, en el “que es”, es lo que llamamos la condición de arrojado (Geworfenheint) de este ente en su ahí; de modo que, en cuanto a estar-en-el-mundo, el Dasein es el ahí.
  15. El término “condición de arrojado” mienta la factibilidad de la entrega a sí mismo.
  16. En el habitar, al parecer, ingresamos ante todo por medio del construir. Este, el construir, tiene por meta a aquel, el habitar.
  17. El habitar protege lo cuadrante, llevando su esencia a las cosas. Mas, las cosas mismas albergan lo cuadrante, solo si y cuando ellas mismas en cuanto cosas son dejadas en su esencia.
  18. ¿Qué es realidad? Desde luego, realidad no designa un objeto, sino la manera como el objeto queda en el enfrentamiento humano.
  19. La razón de Ser es para el Hombre la razón fundante, celestial. El Hombre es un ser de obras, grandes y pequeñas, buenas y malas. Depende si la obra refiere al cielo o a lo que está debajo de la tierra -impresión de decadencia y deseo-, la trascendencia, la épica o la muerte.
  20. El bien es un fundamento ideal -en tanto que idea y curso de acción- del hacer humano, el mal también: cualquiera de los dos son posibles realizarlos en la existencia humana. No negamos así el bien ni el mal; los entendemos como caminos y cursos de acción donde cada curso genera medios y fines para conseguir la realización del bien o del mal. Y en su condición de viviente, inteligente, aprehensivo, sensible, el hombre puede ser en ambos casos: en uno pues será épico, y en otro destructor.
Ir arriba